La Campana
colonial de Arica.
Mi querida
ciudad de Arica tiene un larguísimo recorrido histórico iniciado en tiempos de
los cazadores recolectores, dominada por los Incas, luego un largo periodo bajo
la colonización española, pasando por un
corto período de dominación peruana y finalmente bajo bandera chilena.
Cosa interesante en nuestra época que, en el escudo de
armas de la ciudad se mostraba el cerro Rico de Potosí.
Este
preámbulo ha sido para situarnos mas o menos en épocas coloniales, en que la
Iglesia Católica
marcaba un fuerte poder espiritual como temporal, y como
algunos cristianos que siendo el peso de sus pecados y teniendo la disposición de
dinero, ofrendaban a la iglesia por medio de mandas o promesas, donaciones ya
sean en dinero u objetos para el culto.
La historia
de la campana se inicia con el descubrimiento de ella en una casa particular de
Arica, en el año 1920, que la encuentra en su patio al hacer una excavación
para colocar el alcantarillado. Los descubridores de semejante campana al ver
su antigüedad supusieron valiosa y trataron de negociarla al punto que estuvo embalada
en el muelle de Arica para ser enviada a Liverpool. Si embargo un atento
guardia al que le surgieron sospechas sobre el embalaje consiguió que lo
abrieran, deteniendo de esta manera esta
oscura transacción.
Pero debido
a este intento de venta, se decidió hacer un peritaje acerca de su real
constitución. Practicadas las muestras y
enviadas a un laboratorio en Alemania para su análisis, éste arrojo el siguiente
resultado.
-43% de Oro –
34% de plata – 23% de cobre.
Su peso está
sobre la tonelada, con 98 centímetros de altura y 3,75 metros de circunferencia.
Era pues un
tesoro, con datos precisos acerca de su fecha de factura, el nombre del
artesano que la construyó, como también de la persona que la mandó a construir.
En la parte
alta, ribeteada con arabescos dice:
En la banda
inferior:
De esta ya
leyenda, se presume que en ese Arica existían artesanos capaces de fundir tamaña campana, período en que el alicaído
tráfico de la plata de potosí no afectaba
la buena vida de los vecinos pues éste era suplido por el auge de
Huantajaya.
El destino
de este llamador sonoro quedó un buen
tiempo en el cuartel de la primera comisaría; allí sirvió a los vecinos de Arica para
anunciar algún incendio o catástrofe.
En 1933 fue
trasladada a Santiago a la Bóveda del Banco Central de Chile, donde permaneció
muchos años, hasta que después de una larga batalla dada por un comité de gente
destacada de la ciudad permitió que volviera a su ciudad, encontrándose ahora
en la catedral de Arica.
Fue
declarada monumento nacional el 5 de agosto de 2002 por medio del D.E. 709.Esta declaración como monumento
nacional fue presentada por el Comité de Protección del Patrimonio Histórico,
Cultural y Ecológico de Arica.
Fuente: " Arica puerta nueva - Luis Urzúa "
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